

Los langostinos, como todo el marisco, es un alimento rico en proteínas. Una ración de 150gr aporta el 67% de la proteína que necesita comer cada día una persona adulta.
El aporte energético de esta ración de 10 unidades medianas es de 145kcal.
Los langostinos son fuente natural de gran cantidad de minerales; en este orden y con más del 16% de la cantidad diaria recomendada: fósforo, hierro, sodio, magnesio, calcio, potasio y zinc.
Una ración de langostino te aporta el 18% de la cantidad diaria recomendada de vitamina E y más del 100% de la vitamina B12 que necesitas al día. También es notable su contenido en vitamina B3 (niacina) y B6.
El aporte de colesterol de los langostinos es elevado y en esta ración ya conseguimos el 92% de la cantidad recomendada diaria, por lo que, el día que tomes langostinos (o gambas) es mejor que el resto de alimentos que comas no contengan colesterol. Otra opción si no quieres dejar de probar otros sabrosos platos es que tomes sólo media ración de estos mariscos.
Podemos comer langostinos desde niños, a partir de 2 años, y es fácil de masticar incluso por los ancianos.
Es importante notar que deberán evitar el consumo de marisco en general las personas que necesiten seguir una dieta baja en ácido úrico, y aquellas que tengan hipersensibilidad o alergia al marisco.
La ración estándar de langostinos como segundo plato de una comida principal es de 150-200gr y lo recomendable sería consumir gambas o langostinos 1 vez a la semana.
Tanto las gambas como los langostinos son productos que admiten multitud de cocciones: se pueden preparar a la plancha, pelados y salteados en la sartén, hervidos o los podemos incluir en nuestros guisos más exitosos.

